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Las jóvenes poetas cordobesas María González y Sara Toro presentarán en Almería mañana, sábado 22 de mayo, sus poemarios El año en que murió Jean Genet (La Bella Varsovia, 2010) y Souvenir (La Bella Varsovia, 2009). En el acto participarán la poeta almeriense Natalia Manzano y las autoras; tendrá lugar a las 12.00 hh, en el Teatro Apolo, y a las 13.00 hh firmarán ejemplares de sus obras en la Feria del Libro de Almería.

«La voz de María González, una de las más prometedoras de la nueva hornada de poetas cordobeses, ya desde los primeros versos, se hace eco de una tradición bien aprendida», asegura Eduardo Chivite. «Su voz tiene una larga escuela poética, lecturas, trabajo». María González nació en Córdoba en 1986. Vinculada a la literatura y el teatro desde su infancia, en la actualidad finaliza sus estudios de Escenografía en la ESAD de Córdoba, mientras cursa Arquitectura Efímera en la Escuela de Arte “Mateo Inurria” de la misma ciudad. Ha publicado poemas en revistas como Huella Indeleble, Dulce Arsénico, Ciudad Poética o Chichimeca, y en las antologías Tiempos extraños para ti (Literalia, 2005), Qué nos han hecho (Isla Varia, 2008) y Terreno fértil (Cangrejo Pistolero, 2010). Debuta con El año en que murió Jean Genet (La Bella Varsovia, 2010).

Según Andrés Neuman, «estos souvenires de Sara Toro no son inofensivos, ni típicos, ni amables. Son afilados, vertiginosos, provocadores. Son auténticos recuerdos, es decir, incómodos y probablemente inventados. Su mezcla de sarcasmo y ternura, de furia y piedad, garantiza una ansiosa relectura. He aquí una voz reconocible, fresca, que tantea para encontrar. Si todos los estrenos poéticos fueran así, uno querría escribir siempre su primer libro de poemas». Sara Toro nació en Córdoba en 1984. Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Granada, ciudad a la que se trasladó en 2004, y donde actualmente cursa un Doctorado en literatura española e hispanoamericana. Ha obtenido el V Premio de Narrativa Breve “Cardenal Salazar”, y el accésit de poesía en el Certamen de Jóvenes Creadores de Madrid en 2008. También ha participado en diversas antologías, entre las que destacan Radio Varsovia (La Bella Varsovia, 2004), Tod@s somos Frida (Diputación de Córdoba, 2007) y Terreno fértil (Cangrejo Pistolero, 2010), así como en las revistas Bar Sobia, Tres orillas, PDA, Mitad doble y Calle 20. Souvenir (La Bella Varsovia, 2009), cuya primera edición se agotó en apenas cuatro meses (acaba de salir a la calle la segunda) es su primer poemario. Posteriormente ha publicado la plaquette La escombrera (Cartones del Diente de Oro, 2010).
La poeta María González presentará en Granada mañana, viernes 21 de mayo, El año en que murió Jean Genet (La Bella Varsovia, 2010). En el acto participarán el poeta y traductor Rubén Martín y la autora; tendrá lugar a las 20.00 hh, en el Café Piaf (c/Buensuceso, 13).

«La voz de María González, una de las más prometedoras de la nueva hornada de poetas cordobeses, ya desde los primeros versos, se hace eco de una tradición bien aprendida», asegura Eduardo Chivite. «Su voz tiene una larga escuela poética, lecturas, trabajo».

María González nació en Córdoba en 1986. Vinculada a la literatura y el teatro desde su infancia, en la actualidad finaliza sus estudios de Escenografía en la ESAD de Córdoba, mientras cursa Arquitectura Efímera en la Escuela de Arte “Mateo Inurria” de la misma ciudad. Ha publicado poemas en revistas como Huella Indeleble, Dulce Arsénico, Ciudad Poética o Chichimeca, y en las antologías Tiempos extraños para ti (Literalia, 2005), Qué nos han hecho (Isla Varia, 2008) y Terreno fértil (Cangrejo Pistolero, 2010). Su primer poemario publicado es El año en que murió Jean Genet (La Bella Varsovia, 2010).
El poemario Souvenir, editado por La Bella Varsovia y que supone el debut de Sara Toro en el panorama poético, ha agotado su primera edición apenas cuatro meses después de salir a la venta.

El poemario —que salió a la venta en los primeros días de enero— se ha presentado en Córdoba, Granada, Huelva, Madrid y Sevilla, cosechando un gran éxito entre los lectores. Esto ha permitido que Souvenir haya figurado dos meses entre los títulos más vendidos en la prestigiosa librería Hiperión (ocupando el número dos en el mes de febrero), apareciendo también en las listas de suplementos culturales como ABCD.

«Estos souvenires de Sara Toro no son inofensivos, ni típicos, ni amables. Son afilados, vertiginosos, provocadores. Son auténticos recuerdos, es decir, incómodos y probablemente inventados. Su mezcla de sarcasmo y ternura, de furia y piedad, garantiza una ansiosa relectura. He aquí una voz reconocible, fresca, que tantea para encontrar. Si todos los estrenos poéticos fueran así, uno querría escribir siempre su primer libro de poemas», plantea Andrés Neuman en la nota de contraportada de la segunda edición, que llegará a librerías en las próximas semanas.

Sara Toro nació en Córdoba en 1984. Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Granada, ciudad a la que se trasladó en 2004, y donde actualmente cursa un Doctorado en literatura española e hispanoamericana. Ha obtenido el V Premio de Narrativa Breve “Cardenal Salazar” y el accésit de poesía en el Certamen de Jóvenes Creadores de Madrid en 2008. También ha participado en diversas antologías, entre las que destacan Radio Varsovia (La Bella Varsovia, 2004), Tod@s somos Frida (Diputación de Córdoba, 2007) y Terreno fértil (Cangrejo Pistolero, 2010), así como en las revistas Bar Sobia, Tres orillas, PDA, Mitad doble y Calle 20. Tras Souvenir ha publicado la plaquette La escombrera (Cartones del Diente de Oro, 2010).

Málaga está llena de poetas
Pese a la abundante producción, la poesía continúa siendo un terreno poco rentable como medio de vida.
09.05.10. Marina Martínez.
Desde Manuel Alcántara (Málaga, 1928) a Cristian Alcaraz (Málaga, 1990), la poesía malagueña se apoya en el eclecticismo y la convivencia generacional. Estos son algunos ejemplos.
Decía José Antonio Muñoz Rojas que los poetas están «para ofrecerles tránsito a los demás, y que divisen un poco más allá, en medio de tanta oscuridad como nos circunda». A ello consagró el antequerano la mayor parte de sus casi cien años de vida, convirtiéndose en referente de la poesía de todo un siglo. Al menos, lo ha sido para muchas generaciones. Como tantos otros malagueños que a lo largo de la Historia han tejido en la provincia una brillante red de poetas.
La tradición manda. Nadie olvida aquellos años veinte en los que Manuel Altolaguirre y Emilio Prados fundaron la revista 'Litoral', un diálogo entre poesía, música y pintura que dio pie a un fecundo siglo XX. Y lo sigue haciendo. De hecho, algunos especialistas encuentran aquí una muestra de lo que se hace en el resto del país. «Málaga ha sido y es una provincia muy activa en este terreno, y hoy en día se puede decir que representa todo el arco de la poesía española». Tan claro lo tiene Manuel Borrás, director literario de Pre-Textos, una editorial valenciana que dedica una especial atención a la producción poética. Y ya van treinta años. Prueba de la «excelente salud» de este género en España. A juicio de Borrás, «hay poetas muy buenos de distintas generaciones».
Ya lo dice Manuel Alcántara: «Tenemos una herencia grandiosa». «Si le quitamos a la lírica española la contribución de Andalucía se quedaría en mucho menos», considera el poeta y articulista de SUR -que cuenta en su haber, entre otros, con el Premio Nacional de Literatura. En su opinión, «Málaga siempre ha sido una ciudad de poetas». Hoy la lista es casi interminable. Desde consagradas firmas como Alcántara, Alfonso Canales o María Victoria Atencia a voces posteriores, pero igualmente consolidadas, como Chantal Maillard, Rafael Ballesteros, Francisco Ruiz Noguera, Juvenal Soto, José Infante, Francisco Cumpián, Rafael Inglada, Isabel Pérez Montalbán, José Antonio Mesa Toré, Antonio Jiménez Millán, Francisco Fortuny, Aurora Luque, Álvaro García, Juan Bonilla... Sin olvidar al citado Muñoz Rojas o a Rafael Pérez Estrada, ya fallecidos.
Nuevas generaciones
Ahora encuentran relevo en nuevas generaciones. Aunque, más que un relevo, sería una convivencia donde la edad es lo que menos importa. Ahí están, por ejemplo, David Leo García, Cristian Alcaraz, Beatriz Ros, Virginia Aguilar, María Eloy-García, Camilo de Ory, Carmen López, Sergio R. Franco, Juan Manuel Villalba, Isabel Bono o María Fernández Lago. Por citar a algunos. Autores entre los 20 y los 40 años que pisan firme en la poesía, algunos ya incluso con más de un reconocimiento.
Destaca el caso de David Leo García, un estudiante malagueño de Filología Hispánica ya con fama nacional, que se dio a conocer como poeta hace cuatro años tras la publicación de 'Urbi et orbi'. Con él obtuvo el XXI Premio Hiperión, convirtiéndose en el ganador más joven de todas sus ediciones. Autor de los cuadernos 'Escrito, escroto, escruto' y 'Demanda de sol', también es miembro del consejo de redacción de la revista 'Robador de Europa' y codirector de la colección de poesía 'Puerta del Mar' de la Diputación. Y todo cuando aún no ha cumplido los 22 años.
Él siempre lo ha tenido claro: «La poesía hace mi vida más plena». Y lo hace gracias a una sensibilidad forjada en el cine, la pintura o incluso «el sarcasmo y la ternura» de 'Los Simpson'. «Y más allá de todo, la vida», subraya este joven convencido de que «Málaga está llena de poetas». Camilo de Ory bromea con ello: «Ser poeta está chupado. Lo que cansa es trabajar en una droguería». Según el autor, «debe de haber algo en el agua que riega este campo en Málaga, porque salen poetas de debajo de la setas y de entre los arbustos». Otra cosa es que dé para vivir. «El dinero llega de una forma indirecta», añade el escritor. A juicio de la poeta y directora del Centro Cultural Generación del 27, Aurora Luque, «por sí sola, la poesía no permite vivir». Algo que, en su opinión, redunda en su beneficio porque «le permite defenderse de intereses comerciales».
Para Ruiz Noguera, «la poesía acompaña la vida, pero de ninguna forma como medio de supervivencia». Sabe de lo que habla. Desde hace años compagina su labor como profesor de la Universidad de Málaga con su faceta de poeta y traductor, además de ser impulsor de varias publicaciones, como 'El Laberinto del Zinc' o 'Robador de Europa'.
Está claro. No alivia económicamente, pero la poesía «te llena a otros niveles», apunta María Navarro. Además de ser psicoanalista, la poeta dirige desde Málaga la editorial Miguel Gómez, volcada en la lírica, además del pensamiento. Su experiencia le permite afirmar que el lector de poesía «es un público muy fiel». Un tipo de lector con una «sensibilidad especial», observa María Victoria Atencia. No en vano, es una obra «que hay que saber leer y digerir», añade la poeta malagueña, que aconseja a los más jóvenes «buscar la constancia y la personalidad». Es la clave para entrar en esta «fiesta de la palabra», como define Chantal Maillard. Para la escritora belga afincada en Málaga, el poema «necesita una disposición especial, una atención y un recogimiento» que no consigue sacarlo de la minoría.
Sólidos en minoría
Cristian Alcaraz añade otras razones: «La mayoría de la gente no lee poesía por miedo o con la excusa de no entenderla». No hay que preocuparse. «Decía Pérez Estrada que cuando la poesía es mayoritaria resulta sospechoso, y yo estoy de acuerdo», recuerda Álvaro García, miembro de esa «primera generación que halló cierta normalidad en el mundo editorial». «La poesía ya no es un grupo que surge en torno a una figura, hay voces muy sólidas», sostiene.
Ajena a «toda la actividad que gira alrededor a la poesía en Málaga» escribía hasta hace dos o tres años la fotógrafa y estudiante de Bellas Artes Beatriz Ros. Hoy ya prepara su segundo poemario, después de haber logrado con el primero el I Premio de Poesía Joven Pablo García Baena. El mismo galardón -en este caso, en su tercera edición- que comparte Cristian Alcaraz, también ganador del VII Certamen Andaluz de Escritores Noveles. Con apenas veinte años, este estudiante de Filología Hispánica encuentra en la poesía una «forma de sobrevivir»: «Todo el mundo tiene acceso a ella, pero sólo unos pocos son los encargados de sentirla por dentro, y eso es un lujo».
Quien quiera ser uno de esos 'pocos' está a tiempo. Porque, como apunta Álvaro García, «la sensibilidad se puede cultivar». Él mismo lo pondrá en práctica en el primer curso de escritura creativa que impartirá la Universidad de Málaga. Será a partir de otoño. Mientras, seguirá recurriendo a la poesía como un «modo de salud verbal». Ese rincón «imprescindible para descubrir la vida» del que habla Manuel Alcántara. Eso que siente «por dentro de la piel y la sangre» Cristian Alcaraz. Tres generaciones, pero el mismo estímulo.
(Leído en Diario Sur)